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Cambio histórico en los Activos Intangibles

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Finance intangibles

En un mundo de constante cambio y nuevos retos, solo los visionarios ven oportunidades.

El 20 de marzo de 1883 se establece el convenio de París Para la protección de la propiedad industrial. Este convenio nace ante la necesidad de los titulares de patentes, marcas o diseños industriales de proteger sus creaciones. Este acuerdo internacional corresponde al primer esfuerzo orientado a facilitar a los creadores la protección de sus obras intelectuales, en su entorno local y en otros países. [1]

Desde ese entonces, los mercados, industrias y entorno económico general han evolucionado significativamente, proponiendo nuevos retos de cara a la gestión integral de la propiedad intelectual. Esto por supuesto implica nuevas reglas, nuevos actores y nuevas regulaciones. Para quienes están dispuesto a profundizar en el tema, este ajuste en los escenarios industriales representa una oportunidad.

Hoy en día la propiedad intelectual es considerada capital de las personas y  empresas que lo desarrollan, y se le cataloga como capital intelectual. Así mismo han empezado a figurar dentro de las finanzas de las organizaciones como activos intangibles. Esto por supuesto supone un cambio radical en la forma en la en la analizamos el rol de la PI en la operación de las empresas y su potencial estratégico para generar valor.   

La literatura financiera, administrativa y contable se refiere de forma extensa a los activos intangibles como el conjunto de activos inmateriales que posee una entidad u organización, y que son necesarios para el desarrollo de sus actividades económicas o empresariales. [2]

No hace mucho, el valor de una compañía se calculaba a través del valor del Patrimonio, es decir la diferencia entre Activos y pasivos. Esto, aclarando que este análisis solo tenían en cuenta activos tangibles de la compañía. Si bien esto parecía tener sentido, compañías se vendían a un valor significativamente más alto al que correspondía su patrimonio. ¿por qué? A partir de esa pregunta, se entendió que existían elementos dentro de la estructura operativa de la empresa que estaban generando valor, y no se estaban percibiendo en el análisis de valoración. Estos elementos corresponden a los activos intangibles o capital intelectual de las compañías, y en un sentido amplio se constituyen en el valor residual entre el valor de mercado de una organización o compañía y su valor contable. 

Usualmente, el Capital Intelectual o conjunto de activos intangibles están formados por activos de propiedad intelectual marcas, patentes, derecho de autor, secretos industriales, etc.), el know-how, el good-will y el capital humano.

La correcta gestión de los activos intangibles puede proporcionar a las empresas protección, sin embargo este es solo uno de los usos que tiene el proceso de gestión. De acuerdo a la Norma Internacional Contable  No. 38 (NIC 38), es posible activar contablemente los activos intangibles, lo cual significa que empiezan a ser contabilizados dentro de las finanzas de la compañía y dentro de sus activos. Esto representa diferentes ventajas estratégicas para los negocios en cuatro dimensiones clave:

  • Comercial: Diferenciación y competitividad, con posibilidad de defensa/protección de derechos derivados de PI.

  • Contable: Reportes financieros más ajustados a la realidad de negocios.

  • Financiero: Indicadores financieros más realistas y que redundarían en menores tasas de financiación y aprovechamiento de garantías mobiliarias.

  • Tributario: Armonización de reportes contables y tributarios, junto con costo fiscal definido para intangibles y posibilidades de amortización.


[1] http://www.wipo.int/treaties/es/ip/paris/

[2] Activos intangibles en sentido Amplio - Oficina Española de Patentes, 2012